Los Hongos de Yuggoth, la transición del terror a la ciencia-ficción

Bien, bien, bien, he aquí que me hallo ante vosotros una semana más. El viernes pasado me encontraba indispuesto para atenderos, por lo que me vi en la obligación de saltar mi cita en este cementerio, pero esta vez no os he fallado. Una vez más vamos a pisar el peligroso sendero del terror y el conocimiento prohibido que se adentra en la senda de la locura y lo innominado, en esta ocasión siguiendo los pasos de los mi-go, los hongos de Yuggoth lovecraftianos. Y es que estas criaturas suponen un salto importante en la obra del Maestro del Horror Cósmico, H. P. Lovecraft. La evolución de su estilo y temas le llevó a dejar atrás los horrores innominados invocados por la brujeria en perdidos valles de Nueva Inglaterra para adentrarse en los misterios del universo y convertirse en un pionero de la ciencia ficción de la que posteriormente fueron exponentes escritores como Isaac Asimov y Arthur C. Clarke por solo nombrar a dos. Pero profundicemos un poco más en estas criaturas.

En los Mitos de Cthulhu, los mi-go son criaturas que habitan en muchos planetas y que tienen un puesto avanzado en Plutón, conocido también como Yuggoth. Los mi-go se parecen a crustáceos con alas y cabezas ovaladas, que cambian de color continuamente (es su modo de comunicarse entre sí). Algunas subrazas son capaces de volar a otros mundos, estrellas y realidades, auqnue otros deben usar medios alternativos (portales mágicos) para conseguirlo. No obstante, les es fácil alterar todos estos atributos físcios puesto que son grandes maestros de la cirugía.

Los mi-go llegaron inicialmente a la Tierra durante el periodo Jurásico y tuvieron que repeler los ataques de los Antiguos para poder asentarse en el hemisferio norte, donde en general han permanecido desde entonces. Los honogs muestran gran interés por nuestro planeta, ya que la Tierra contiene depósitos de ciertos minerales que no se encuentran en otras partes del universo (o quizá lo que haya aquí sean portales a otras dimensiones donde encontrar esos depósitos). Para obtener estos materiales reclutan a miembros de la población local para que los ayuden a mantener sus actividades en secreto. No obstante a pesar de ello es habitual que se extiendan rumores sobre su presencia, y a menudo se encuentran referencias a estas curiosas criaturas en las leyendas rurales de las zonas cercanas a sus guaridas.

Para un humano es casi imposible comprender la mentalidad mi-go. Estos seres eliminan de su memoria toda información que no sea necesaria para sus objetivos inmediatos. Estos es útil para descartar información irrelevante, pero también hace que desaparezcan algunos hechos, como el origen de su especie, algo que es un misterio para los propios mi-go. El sistema de pensamiento de los hongos se basa en una relación estricta de causa y efecto, sin nada de la intuición que permite la mayor creatividad y el rápido avance tecnológico de los seres humanos. Hace tiempo, los mi-go realizaron experimentos con la humanidad para reducir su potencial psíquico y creativo, pero en la actulaidad se dedican a estudiar a los seres humanos con la esperanza de descubrir como podrían desarrollar ellos mismos esas facultades.

Una de las mayores hazañas tecnológicas de los mi-go consiste en un aparato conocido como cilindro cerebral. Mediante cirugía, los hongos pueden extirpar el cerebro de cualquier criatura y trasplantarlo a un curioso cilindro metálico, dejando el cuerpo en un estado de animación suspendida hasta el regreso de la mente. El cerebro es capaz de observar su entorno e interactuar con él mediante ciertos aparatos conectados al cilindro, y de este modo los mi-go lo pueden trasladar a Yuggoth, a otras de las estrellas que ocupan o incluso a otras dimensiones y épocas. Este proceso suele reservarse para aquellos a los que los mi-go aprecien u odien de manera especial.

Los mi-go que moran dentro del Himalaya suelen cubrir sus cuerpos con las pieles de diversos animales. Según algunos, este es el origen de las leyendas del abominable hombre de las nieves.

Del terror a la ciencia-ficcion
Los mi-go hacen su primera aparición en la obra de H. P. Lovecraft en la novela corta "El que susurra en la oscuridad " ("The Whisperer in Darkness"), escrita en septiembre de 1930 y publicada por primera vez por la revista Weird Tales en agosto de 1931. Dicha novela supone un cambio importante en la producción del escritor de Providence, ya que se trata de una incursión seria y estable en el campo de la ciencia ficción. Aunque es todavía una historia de terror y en anteriores ocasiones Lovecraft ya había hecho uso de sus conocimientos de astronomia, "El que susurra en la oscuridad" nos presenta claramente a las entidades de los mitos como seres alienígenas dedicados a la recogida de minerales y el secuestro e investigación de humanos. Dichas tramas fueron posteriormente explotadas hasta la saciedad, especialmente cuando se produjo el interes explosivo por los ovnis y el fenómeno de las abduciones.

Pero ya en 1930 y de mano de este humilde escritor, tenemos una magnífica historia de ciencia ficcion con un toque de terror que nos presenta a una de esas civilizaciones alienígenas que tanto interés han mostrado por la humanidad. Y es que a medida que maduraba como individuo y como escritor, Lovecraft fue dejando que su interes por la ciencia en general y la astronomía en particular hicieran hueco en su obra para demostrar de lo que era capaz de hacer en el naciente género de la ciencia-ficción. Dejando atrás la ominosa brujeria y los decadentes y endogámicos sujetos y poblaciones de la vieja Nueva Inglaterra, Lovecraft mira a los cielos para revisar y reconstruir sus Mitos de Cthulhu adaptandose a un nuevo esquema que daba una mayor importancia a estos seres como criaturas con unas motivaciones y planes específicos. Ya no eran los innominados horrores invocados por un brujo demente en una vieja granja de un valle perdido, o un culto escondido que planea traer la locura y la destrucción desde más allá de las esferas. Lovecraft era un reconocido escritor de terror, aunque solo fuera en las publicaciones Pulp que compraban sus relatos, pero estaba demostrando que también era un fan de la ciencia-ficción y que podía labrarse un nombre en este género.

De esta manera, "El que susurra en la oscuridad" y los mi-go señalaban un nuevo camino, una nueva trayectoria en la obra de Lovecraft, quien, pese a todo no dejaría el terror, sino que lo acompañaría con esta tendencia de ciencia-ficción que aportaría relatos y novelas tan recomendables como "En las montañas de la locura" y "En la noche de los tiempos".

1 comentario:

Alejandro dijo...

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