Mi Impresión sobre... MARVELS

Hasta ahora, en ésta sección hemos visto de todo. Grandes batallas épicas y de acción sin límites. Luchas por la seguridad del universo, por el alma de los protagonistas, por el mundo donde viven, por la libertad... Hemos visto a los superhéroes haciendo de superhéroes (vale, bien, que también hemos hablado de comics que no son superhéroes, pero eso es otra cuestión). vamos, lo hemos visto todo siempre desde el punto de vista de los protagonistas, de los que participan directamente en esa acción. ¿Imagináis un comic donde todo lo viéramos desde el punto de vista de alguien que no es el protagonista de esos sucesos? ¿Ni el villano? ¿Ni siquiera un personaje secundario?

Un proyecto curioso y original ese en el que se inmiscuyeron Kurt Busiek y Alex Ross. Mostrarnos el Universo Marvel a través de los ojos de un periodista que pretende hacer un libro sobre los superhéroes. Así nació MARVELS.

Estamos en en una época que todos recordaréis, pues sucedió hace poco y removió bastante el mundillo del comic. Estábamos comenzando tranquilamente un verano más cuando saltó la noticia... ¡¡¡Planeta había perdido los derechos de MARVEL!!! Comenzaron a correr los rumores de un sitio para otro, a surgir comentarios catastrofistas, esto parecía el apocalipsis del comic. Nadie podía estar seguro de nada, hasta que surgió el comunicado oficial,Panini se hizo con las riendas de MARVEL y el mundo del comic se convirtió en el que ahora conocemos. Bien ¿nos hemos centrado cronológicamente? En estos momentos muchos nos preocupábamos por esos comics de MARVEL que siempre habíamos querido tener pero que nunca habíamos comprado por una razón o por otra. Éramos muchos los que estábamos en esta situación y, claro, si Planeta perdía los derechos, una vez se acabaran los números en stock de ese comic que queríamos, posíblemente pasara mucho tiempo hasta que volviera a estar disponible. Así sucedió conmigo en relación al comic del cual estamos hablando. Ante el temor de que pudiera desaparecer para siempre de las liberías especializadas, justo un mes antes de que Panini comenzara su andadura comiquera en España, compré el último ejemplar que había en la tienda de MARVELS.

Había oído hablar de esa historia y había leído un poco, pero todavía no sabía exáctamente de qué iba aquello. Tan sólo sabía que era un singular comic dibujado por el fantástico ilustrador Alex Ross y que contaba las desventuras de un periodista en el Universo Marvel, pero ese pequeño resumen no podía hacer justicia a lo que me encontré cuando lo leí. Aquel cómic era precisamente lo que estaba esperando leer desde hacía mucho tiempo. Era ese universo de maravillas y portentos que siempre hemos visto y que seguimos durante años, desde el punto de vista de la gente de a pie. Vemos las reacciones de la gente a sucesos como la aparición de los superhéroes, La Guerra Kree-Skrull, la aparición de los mutantes, La llegada de Galactus a La Tierra... y las reacciones de esa gente son las reacciones de personas reales viviendo en un mundo extraño que se vuelve más raro cuanto más cosas pasan. Podemos sentir el temor al fin del mundo en los ojos de la gente ante la llegada de Galactus, como es de suponer que sería algo así en un mundo real, el temor a los mutantes, la alegría antes las victorias de sus héroes...

Además de todo esto, la parte en que contemplamos el Universo Marvel desde los ojos del hombre de a pie, contemplamos algo mucho más curioso. La evolución de nuestro protagonista-narrador, el cual comienza adorando a los prodigios (como él los llama) y que su ilusión ante un mundo de fantasía y maravillas va perdiendo convicción según van sucediendo las cosas. fue fantástico ver a través de sus ojos a esos superhéroes y la reacción de la gente... los momentos de crisis en que se vuelve contra la opinión pública, criticándolos ante sus actuaciones hacia los que les salvan las vidas a diario (increíble el momento después de la derrota de Galactus), su comprometida situación en la crisis de los centinelas y el odio antimuntante...

Al poco tiempo de hacerme con el último ejemplar de MARVELS, en la tienda habían repuesto un par más (es de suponer que tendrían varios en el almacén), pero me alegro de aquel temor a que se acabara y no pudiera conseguir el comic, pues si no llega a ser así, no habría leído esta magnífica obra. Una historia sobre un mundo de prodigios y seres maravillosos, donde la gente los trata como tratamos a las celebridades y estrellas de cine (ahora los adoramos, ahora los tiramos a la papelera) y todo desde el punto de vista de alguien a nuestra altura, una persona común y corriente como nosotros, que vive una época de las maravillas.

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