Mi Impresión sobre... Rising Stars

Suele pasar que cuando uno se mueve constantemente por estos mundillos de internet, descubra grandes comics que son considerados obras maestras, pues los comentarios de la gente acerca de Tal o Cual serie suelen hacer que el lector pique y termine comprándolas. Pero a veces no es así, a veces esas obras llegan de manera sencilla a la mano del lector, sin apenas enterarse.

Cuando el que esto escribe descubrió Rising Stars, todavía no tenía internet. Era un mozalbete que sólo sabía de comics lo que leía en los correos, los artículos y lo que veía en las estanterías de la libería especializada. Aparte de eso, era una persona que no solía picar fácilmente en las colecciones nuevas que surgían por doquier (eran los años '90 y cualquiera se atrevía a picar y que le estafaran con cualquier basura). Pero sucedió una cosa, y es que durante unos cuantos meses estuvo viendo en las estanterías una nueva serie llamada Rising Stars de un tal J. M. Straczynski. Leyó el artículo de presentación que aparecía en algunos comics y se sintió atraído por aquella historia... así que, después de dudar demasiado (ahora que lo pienso) por fin me atreví a picar y compré los primeros 4 números de la serie de un tirón. Y quedé irremediablemente enganchado a Rising Stars.

Como podréis suponer, en aquellos tiempos todavía no sabía lo que era Watchmen (la serie que todo el mundo afirma que en los '80 revolucionó el género por el tratamiento realista de los personajes), por lo que al leer ésta obra quedé totalmente extasiado. Un tratamiento realista como aquel no lo había visto antes. Aquellas personas, aunque tuvieran poderes y habilidades superiores, se comportaban como personas reales en un mundo real. Hacían cosas que yo consideraba más lógicas que la mayoría de cosas que se veían constantemente en los comics de superhéroes, y es que el que se espere encontrar con un grupo de superhéroes luchando por el bien, en Rising Stars no los encontrarán. En esta serie, tener poderes no tiene porqué molar tanto, ni tiene porqué significar ponerse un traje de licra (aunque algunos, influenciados por los comics de su infancia se los ponen en la serie). El tratamiento de los personajes, del argumento, de la historia en sí, era único. Me impactó sobremanera. Siempre he considerado que para mí hubo un antes y un después de Rising Stars para el entendimiento de los personajes con superpoderes (y atentos, estoy hablando de personajes con superpoderes, no de superhéroes).

Y así, el que esto escribe se quedó encandilado con los Especiales de Pederson (los protagonistas de ésta historia), los cuales, desde el principio de la serie, sabes que morirán... y aún así no puedes evitar cogerles cariño, tan sólo son seres que quieren vivir sus vidas, como tú y como yo, pero ellos tienen poderes, poderes que no pidieron tener y que finalmente serán su perdición... o su salvación.

La serie tardó muchísimo, tal vez demasiado, en concluír (debido al contrato en exclusiva de Straczynsky por parte de MARVEL), dividida en actos, parece una obra de teatro, una tragedia en tres actos. Y hace unos cuantos meses, la tragedia concluyó, con un final impresionante, digno de todas las aventuras y desventuras que habíamos leído antes, sabiendo que tarde o temprano sucedería lo que se narra, pero sin saber cómo sucedería. En total, la serie me dejó un muy buen sabor de boca. Es una gran historia, contada de una forma magistral, aunque a veces los dibujantes no acompañen, es lo de menos. El que esto escribe ya ha subido Rising Stars al podium de las Obras Maestras, es una obra que todo el mundo debería leer.

Y bueno, si con Rising Stars disfruté como nunca ¿qué decir de la segunda serie de Straczynski que cayó en mis manos? Una miniserie de menor duración que Rising Stars pero que dejó el mismo buen sabor de boca. Hablo de Midnight Nation, de la cual hablaremos la semana que viene.

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