+QVILLANOS: ARCADE

"Abominable Asesino:
No sé que harás delante de tu mundoasesino particular, si tendrás email o cartero que te lleve cartas como la que te escribo. Seguró que te estarás arreglándote esa pajarita tan horrorosa que te pones siempre, que no pega ni con loctite en tu sempiterno uniforme blanco, listo para mancharse de sangre... si llegases a matar con tus propias manos. Matar, se te da bien, cuando lo consigues, claro. Tus padres pueden presumir de conocerlo de buena mano, ya que fueron tus primeras víctimas, sintiendo placer por matar, independientemente de heredar su fortuna e invertirla para ganar algo más de dinero para tus propios planes. Dejáste esa barriada de pijos californiana de Beverly Hills, para dedicarte a lo que más te gustaba, pero te aburriste, aquello era siempre monótono, siempre igual: un disparo, un navajazo... y el objetivo cae. Fue entónces cuando decidiste usar el dinero y tu ingenio, para crear algo mortalmente único, un territorio de caza donde las piezas a cazar morirían... divertidamente. Un gigantesco parque de atracciones donde lo divertido era ver como las presas trataban de zafarse de tus trampas. Preferiste a los superhéroes, más atractivos para futuros inversores, quienes pagaban tus inventos, mientras invertías parte de tu fortuna en los sueldos de tus asistentes, como el fiel Mr. Chambers, o en la traidora Ms Locke.
Tu primer héroe fue el amistoso y vecino Spider-Man, aunque te acostumbraste a tratar más con aquellos llamados... mutantes. De hecho, fue por dós de ellos por lo que mataste a Miss Locke, la cual te traicionó, o al menos así lo creiste. Ese cajún, y ese enano con peinado peculiar y garras maravillosas te hicieron quedar mal, e incluso una aliada suya, te provocó algo que nunca tenías, algo que nunca conociste, algo llamado... desilusión. De todas maneras, diversión no te llegó a faltar, y no sólo con los mutantes: el Motorista Fantasma llegó incluso a pasar por tu mundoasesino, provocándote espectáculo, o intrusos no previstos como ese que iba vestido como el mayor enemigo del trepamuros, al que nunca se le volvió a ver, soportando en todo momento a esa figura llamada Scrier supervisando sus avances. Tus juguetes explosivos, tus robots asesinos... mucho dinero, mucho tiempo... para convertirte en un solitario con ganas de pasarlo bien a tu retorcida manera. Pero... un afán de venganza compartido, te hizo descubrir de nuevo lo que para tí es... el amor. Ella es rubia, cual reina de cuentos con conejos que llegan tarde a su cita, y colada por tí hasta los huesos.
De todas maneras, te daré un consejo, Arcade: ella querrá ser madre de tus hijos, y tus hijos no pueden ser hijos como los demás, ya que con un bromista como tú... se lo pasarían de muerte.
Deseando que me invites a ver como te cargas a Joe Quesada en tu pinball gigante...
Tío Han".
LA PRÓXIMA SEMANA, UN VILLANO COJONUDO:
ZANCUDO
A QUE NO RIMO MUY A MENUDO, ¿EH?

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