Sin blanca en el Purgatorio

¿Qué puede esperarse de un comic en cuya portada aparece una granada rosa con una leyenda que reza “Sonríe” y en cuya contraportada nos dicen “Aprende a ver las cosas como son en realidad, abre los ojos, sé Invisible”? Esto es lo que podemos observar en Sin Blanca en el Cielo y el Infierno, la primera saga de la serie Los Invisibles, publicada por NORMA dentro del sello Vértigo de DC. Los Invisibles es una creación de Grant Morrison, muchos dicen que su obra más personal. Hasta entonces, el autor escocés había estado escribiendo y revolucionando series como Animal Man y Doom Patrol para la DC y vio que en la línea Vértigo podría exponer todo su potencial interior en esta serie tan particular.

Bien, pero hoy no hablaremos extensamente sobre Los Invisibles, sino con su particular comienzo, la puerta de entrada para los lectores que, sin conocerla, se acercan a ella. Uno, nada más empezar Sin Blanca en el Cielo y el Infierno, tiene clara una cosa, esta serie va a tratar sobre la anarquía, y es cierto. No es casualidad que el joven Dane McGowan, a través del cual veremos los acontecimientos de este saga, sea un joven con tendencias anarquistas y rebelde, pues según las doctrinas de la serie hay que ser libre y romper con las ataduras del sistema para poder llegar a conocer la verdadera Realidad.

Por otro lado, Sin Blanca en el Cielo y el Infierno, es una especie de viaje iniciático del joven Dane, el cual, a través de sus páginas, conoce la sustancia de la verdadera Realidad y descubre lo que se esconde detrás del velo. Llega a saber lo que es ser un Invisible y es consciente de los peligros que rodean a la humanidad… se acerca una guerra y él está siendo entrenado para ser parte de un ejército ¿pero en qué bando está? ¿Los Invisibles son los buenos o los malos en esta historia? Eso es algo que en Sin Blanca en el Cielo y el Infierno no se responde, pues esto es sólo el principio, sólo una presentación de los personajes y la situación, es donde, como al joven Dane, nos muestran la verdadera sustancia del mundo. Y una vez que hemos visto las cosas como son en realidad, podemos abrir los ojos y seguir leyendo, pues ya somos Invisibles.

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