Reseñas ABRIL presents: Veneno/Matanza: Nacimiento



Pues bien, tenemos a Milligan, gran guionista de series como X-Statix, que es una gozada para el consumidor más exigente y con ganas de ideas novedosas. Pero Milligan es de esos guionistas con dos personalidades, la mala y la buena. La buena, que quiere deleitarnos con guiones muy elaborados, con personajes tridimensionales y bien desarrollados... Y la mala, con el peor material que pueda ofrecernos el mismísimo Lobdell o, en su defecto, el propio Howard Mackie. ¿Dónde se sitúa esta obra? Um... veamos...

Después de tanto tiempo sin ver a los simbiontes andando por ahí (por suerte, pues en los 90 ahogaron tanto la idea que la hicieron confusa y realizaron guiones infumables con los personajes), ahora, este año, los tenemos de vuelta por todas partes. Tanto en Spectacular Spiderman (donde Jenkins realiza un trabajo correcto), en Ultimate Spiderman (donde Bendis aporta su visión de la criatura, muy interesante), en la propia serie regular de Veneno (cuyo primer tomo me parece de lo peor) y esta miniserie que nos ocupa.

Sin embargo, que no os engañen, esta miniserie no es más que una excusa para crear un personaje nuevo, el nieto de Veneno y el hijo de Matanza, que es lo mismo.
Y es que Matanza es un trozo del simbionte de Eddie Brock, que evolucionó hasta transformarse en la criatura que todos conocemos, cayendo en manos del psicópata Cletus Cassady. Pues bien, por ello podría decirse que es hijo de Veneno, y ahora le toca el turno al simbionte rojo.
Por desgracia, aparte de que el argumento es un tanto predecible, no se aprovecha y se emplea para una serie de peleas sin ton ni son, donde los simbiontes tienen bien poco de protagonistas, con la Gata Negra y Spiderman por en medio y la creación del susodicho Toxina.



Lo único destacable del tomo es el nuevo personaje, resulta interesante que el nuevo simbionte haya caído hacia un portador de moral intachable que, incluso, se ve obligado a dejar lo que más quiere para aprovechar el potencial que le proporciona para con la justicia.
Por lo demás... cero patatero, porque el tratamiento de los simbiontes me parece pésimo (sobre todo el de Veneno, que parece una veleta, no hay quien le entienda, primero dice que sí, que quiere ayudar al nuevo vástago para que la especie sobreviva y enseguida, más tarde, dice que no, que podría ser peligroso para ellos... pues vaya, que me lo expliquen)
Por no hablar de la repentina amnesia de la Gata Negra con los simbiontes y el argumento en general, que podría haberse aprovechado mucho más, hacerlo un poco más tetrico, más pausado en lugar de tanta pelea absurda. La peor es, sin duda, la del final, que no tiene pies ni cabeza, ¿tan fuerte es Toxina que se quita de en medio a Veneno y a Matanza como si tal cosa? Absurdo y poco pensado.

Por otra parte, el dibujo de Clayton es una gozada a primera vista, si es que antes de leer el cómic, lo ojeas y flipas de lo maravillosamente dibujado que está, llegando a parecer fotografía en ocasiones. Pero cuando lo lees... dios mío, este hombre desconoce la palabra "narrativa", no sabe lo que es, si es que no hace más que una serie de ilustraciones una detrás de otra sin conexión entre sí. Una pena... pues con ese dibujo (digno de portadas) y una buena narrativa, hasta un guión pésimo se levantaría, pero no ha hecho más que empeorar la cosa, pues a veces cuesta enterarse de lo que está pasando, sobre todo en las peleas de simbiontes.

Muy mal por parte de Milligan, es un guionista mucho más capaz que el bodrio que ha escrito en esta miniserie, muchísimo más.
Poco recomendable, quizá para fans del trepamuros y los simbiontes. 4/10

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