Reseñas MAYO presents: Mística #04



Estamos ante la segunda saga de la colección.

Si bien la primera fue bastante más que correcta, con la presentación de la protagonista, impedida y obligada a realizar ciertas pesquisas para Xavier, las cuales no suelen ser muy diferentes a los casos tradicionales de la espía metamorfa. Salvo por el hecho de que, claro, no puede matar. Ahora, está a dos bandos, aunque no esté muy claro, porque la traición no ha comenzado y ni siquiera está muy clara.

La trama comienza bastante bien, son dos números ágiles en los cuales prima más la aventura que el espionaje misterioso. Esto último lo comento por aquellos que comparan esta serie con Sleeper, siendo ambas de muy diferente índole.
Ahora Mística, con la compañía de Shortpack (uno de los mutantes más extraños que haya visto, y mira que los hay verdaderamente raros en la etapa de Morrison en X-men, por ejemplo) se dirige a Johannesburgo, para detener y eliminar la creación de una toxina bastante peligrosa. El trabajo parecía fácil, Mística solo tenía que colarse en la fortaleza sigilosamente, noqueando a los guardias, suplantar a la enfermera para engatusar al creador, dormirle y hacerse con la cepa del virus. Por desgracia, las cosas no son tan fáciles y hay una tercera persona en todo esto, que hace las cosas difíciles para la protagonista.

El argumento está muy bien contado, aunque hayan algunas cosas incomprensibles como el que Mística tenga que enfrentarse de forma directa a los guardias pudiendo tomar cualquier forma y el hecho de que olvide llevarse un aparato de protección contra el virus. Esto último no es más que una excusa para mostrar un cliffhanger y un poco de tensión a la trama, pero bueno. Aún así, tiene más pros que contras, escenas como la del principio, en Corea del Norte, suplantando a una estatua o el hecho de que tenga que escuchar a una persona diez sílabas para suplantar su voz son muy originales. Y luego está esa pelea con la nueva villana, insultándose entre ellas como si fuera una pelea de Crónicas Marcianas. Vamos, que Vaughan sabe mantener el interés y logra captar la atención del espectador con situaciones muy amenas. Por no hablar de que las caracterizaciones están muy bien y la nueva villana se presenta interesante, veremos qué tiene que ver con todo esto.

El dibujante no es el mismo de la saga anterior, pero es mucho mejor en casi todos los aspectos. Aunque, claro, esto se debe a que, en general, hasta el coloreado está más cuidado, por no decir que se emplea la técnica del lápiz coloreado directamente, sin entintar. Por lo que, hay unas tramas realizadas a lápiz que ayudan a ofrecer un poco de volumen y quedan curiosas con el color. Sin embargo, el dibujante muestra muchas carencias con la anatomía, que la trata de una forma muy extraña (esas manos pequeñitas que aparecen en algunas viñetas...), sobre todo a lo que se refiere en las expresiones faciales, las cuales dejan mucho que desear, son bastante irreales. Por suerte, el acabado no está del todo mal y, al menos, supone una mejora respecto al dibujante anterior. A ver si Manuel García, que es el dibujante de la siguiente saga en adelante, es capaz de ofrecer una buena labor técnica en la colección, que le hace falta.

En definitiva, la colección sigue entretenida y muy correcta, es aventura ligera con personajes que están muy bien tratados y las situaciones suelen ser bastante simpáticas. A ver cómo sigue esta saga, que ha empezado muy bien. 8/10

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