Reseñas MAYO presents: X-treme X-men 37



Continúa la saga de Prisionero del Fuego, y la verdad es que no está mal.

Esta vez, Bogan tiene como prisionero a Bishop, para utilizarlo contra sus compañeros y poder vengarse de Sabia y compañía, derrotando así a la Patrulla-X.
Lo que es una gozada, es la manera en que Claremont ha tenido la decencia de no obviar lo que sus compañeros han estado haciendo en las otras series de los X-men, lo cual es de agradecer y enriquece un poco el conjunto. Y es que las conversaciones de Tormenta con Sabia, hablando de lo que sucede en la mansión, que está destruída y todos desaparecidos, ayudan a dar una coherencia a un universo que no se sostiene de ninguna manera.
Por otra parte, está el tratamiento que Claremont le está dando a Bishop, que es ahora un personaje serio, muy inexpresivo pero a la vez de los más poderosos del equipo al poder absorver la energía con la que le atacan. Realmente es el mejor tratamiento del personaje en años y no me había dado cuenta de ello, pósiblemente gracias a ello, tenga ahora una serie regular llamada District-X, ejerciendo de detective privado en un barrio marginal de mutantes.
Bogan sigue igual de misterioso y ya sabemos que ocupa el cuerpo de una telépata sumamente poderosa, ¿quién será? (el que escribe la reseña lo sabe, y puede estar tranquilo el personal, pues no es mala elección en absoluto). Además, empezamos a ver extractos del pasado del villano en el club fuego infernal y de cómo tomó el cuerpo de Sabia. Está fráncamente bien y por fin Claremont ha logrado dar pie en bola con un villano que se presenta mínimamente interesante, aunque me recuerde un poco al rey sombra.
Eso sí, en cuanto a algo negativo, tengo que decir que el comportamiento de Pícara empieza a ser demasiado repetitivo, siempre atacando a todo aquello que considere sospechoso sin preguntar primero, sigh... Ya le vale.

Pues eso, que sigue la saga y nada pinta demasiado bien para la patrulla, pues el plan que éstos han desarrollado para atacar a Bogan puede ser empleado en su contra, como bien se ve al final. Veremos cómo sigue.

El dibujo, por otra parte, ha bajado muchos enteros respecto al mes pasado. Si bien continúa con una impecable narración, los mejores ejemplos se pueden encontrar en las expresiones corporales y, en especial, la escena de la pelea entre Sabia y Pícara, vertiginosa a más no poder. Aun así, aunque el dibujo al principio del número está muy elaborado (ese Bishop colgado boca abajo, cuando le dan la droga, tiene un aire a Corben incluso) más adelante, sobre todo en las escenas del pasado, se hace simple y verdaderamente pobre, de lo peor de Kordey, casi me recuerda a sus peores números en Nuevos X-Men. Esto me desconcierta, pues no sé si se debe al entintador (pues Kordey en MAX: Viuda Negra presentaba otro tipo de acabado) o al dibujante. El caso es que se trata de un dibujo muy poco depurado, parece realizado con prisas y estropea bastante el resultado final. Esperemos que no siga así.

Pues eso, dibujo mediocre, guión correcto tirando a interesante. Veamos cómo sigue. 7/10

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